Quien leyó a conciencia "La inteligencia emocional" de Daniel Goleman puede prescindir perfectamente de este libro. Es la clásica "extensión de línea" de un libro exitoso, como la de "Padre rico padre pobre" y tantas otras. Goleman aplica el concepto al mundo empresarial, tentador mercado para una serie de libros.
En esta variante el eje es el liderazgo. Empieza con una excesiva introducción de varios capítulos en las que Goleman repite prolijamente sus lecturas acerca de la neuroanatomía (que puede resumirse en que divide al cerebro en dos partes: neocortex, lo racional, y sistema límbico, lo afectivo). Luego postula los estilos de liderazgo que observó con sus colegas: visionario, afiliativo, coaching, democrático, timonel y autoritario. Más adelante analizan sus pros y contras, arribando a la inevitable conclusión que su eficacia depende de lo que requieran el contexto de la organización y sus miembros.
Desde el capítulo 6 al 8 se condensa lo que puede ser de interés para quien compró el libro por lo que prometen su título y contratapa. Muestran distintas maneras de desarrollar gradual y sustentablemente las capacidades de liderazgo; son recomendaciones que, sin ser innovadoras, pueden ser útiles para quien se encuentra embarcado en un proceso de crecimiento profesional. Destacan los cinco "descubrimientos" que postula Boyatzis, uno de los autores del libro. Ellos consisten en: primero descubrir el yo ideal, segundo el real (fortalezas y debilidades), tercero armar una agenda de aprendizaje, cuarto experimentar y practicas las nuevas conductas, pensamientos y sentimientos, y quinto desarrollar relaciones de apoyo y confianza que posibiliten el cambio.
De allí en adelante se concentran en formas de alentar la inteligencia emocional en las organizaciones que poco suman al lector de sentido común promedio. La excepción es el Apéndice B, que reviste interés por describir las dieciocho competencias de los líderes -según los autores-.
En resumen, para quien no se interiorizó acerca de la inteligencia emocional (la que combina la inteligencia intrapersonal -hacia nosotros- y la interpersonal -hacia los demás-) es probable que la fuente principal de este libro, "La inteligencia emocional", sea más recomendable. Y quienes buscan formas de aplicarla -a excepción de los capítulos mencionados- van a encontrar en estas más de trescientas hojas afirmaciones simplificadoras de la complejidad empresarial y que son, cuanto menos, repetitivas.
Goleman, periodista, que con su best-seller fue el principal divulgador de la inteligencia emocional en los '80, sigue usufructuando de esta idea-fuerza sin hacer ningún aporte valioso.
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