sábado, 1 de marzo de 2008

Acerca del saludo por cumpleaños.

Cuando era más chico no solía saludar por el cumpleaños. Me parecía algo frívolo, anecdótico, igual que los "día del" (canillita, paseador de perros, etc.). Sin embargo, alguien me dijo, o lo escuché por ahí, o se me ocurrió (da igual) que cuando uno saluda a quien cumple años le está recordando que se alegra de que ese misma fecha, unos años atrás haya nacido. Un modesto homenaje. Puede ser un mensaje de texto, un llamado, una visita (depende de las distancias e intensidad de la relación) pone al otro al tanto del valor que tiene para nosotros. Y acordarse de esa fecha no es una proeza menor, en la moderna cotidianeidad de agendas con sobrepeso.

Pero todo el valor de ese saludo tiene que estar sustentado por una relación viva, dinámica. A qué mandar mail con una línea saludando a quien apenas intercambió palabra con nosotros en los últimos tiempos. Eso sí peca de superficial, de pasatiempo fútil, de abuso de lo fácil y cómodo que es comunicarse hoy.

Dedico estas líneas pues, a quienes se encuentran cerca y para quienes mi saludo y su saludo son importantes.

No hay comentarios: